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Curso de formation para mediadores culturales
año ‎‎2004

Ente realizador: H.E.L.P. Soc. Cooperativa Social - Onlus‎
Plan Provincial 2001, D.lgs 286/98 ‎
‎“Interventos para la integraciòn de la poblaciòn inmigrada”‎
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PROYECTO FORMATIVO Y
METODOLOGÍA DE VALUTACIÓN

1.‎ De la actividad de mediaciòn cultural al perfil profesional del Mediador ‎Cultural

Històricamente, la actividad de mediaciòn cultural nace “desde abajo”, en modo e ‎spontáneo y no regolamentado, mucho tiempo antes de que se pensase a una propia ‎figura profesional en grado de desarrollar funciones complejas (Mediador ‎Cultural). A principios de los años noventa en nuestro país encontramos una serie ‎de iniciativas importantes y una gran riqueza de esperiencias sobre la mediaciòn ‎cultural, promovidas por los Entes Locales (Regiones, Provincias y ‎Ayuntamientos), por el asociacionismo y el voluntariado. También en el delicado ‎sector de la formaciòn profesional han sido alcanzados resultados importantes. ‎Gracias al empeño de las asociaciones y al financiamiento de los Entes Locales, ‎numerosos mediadores culturales están ya presentes en la escuela, en las oficinas ‎provinciales del trabajo, en los comisariados, en los servicios de la justicia, en las ‎cárceles y en las haciendas sanitarias. Una definiciòn de la mediaciòn cultural ‎nacida de la práctica operativa y comúnmente aceptada es la siguiente:‎
‎“cuando en un proceso de comunicaciòn se evidencian situaciones de recíproca ‎dificultad de comprensiòn entre sujetos de culturas diversas, la actividad de ‎mediaciòn cultural consiente disipar equívocos y malentendidos entre quien ‎solicita y los otros actores definiendo, en confronto de ambas partes en juego, el ‎sistema de còdigos, lenguajes y valores culturales que adoptar para superar las ‎distancias y los potenciales conflictos”.‎

En línea general, el intervento de mediaciòn cultural se desarrolla en tres niveles:‎

  1. Lingüístico/comunicativo (interpretariado bilateral, prevenciòn y gestiòn de ‎vacios y bloques relaccionales, prevenciòn de prejuícios, etc.)
  2. Orientativo/informativo (traducciòn de informaciones que sirven a avecinar al ‎inmigrado a un servicio público rendiéndolo accesible y, al mismo tiempo, ‎comunicaciòn a los operadores de las características específicas y de las ‎diferencias culturales del usuario);‎
  3. Psico-sociale y socio-culturale (funciòn de cambiamento social, de estímulo ‎para la organizaciòn del servicio y para su enriquecimiento).

El Mediatore Culturale realiza la funciòn primaria de facilitar la comunicaciòn ‎entre sujetos que pertenecen a culturas antropològicas diversas. Inmigrado él ‎mismo y en posesiòn de una buena padronanza de la lengua del país hospitante, ‎opera para mejorar la comprensiòn entre los actores, traduciendo los aspectos ‎explícitos e implícitos de las diversas modalidades de comunicaciòn y previniendo ‎situaciones potencialmente conflictivas.‎
Los mediadores culturales que desde hace años trabajan en los varios sectores ‎‎(sanidad, escuela, justicia, territorio) tienen en común las siguientes características:‎
  • pertenecen a una cultura diversa de aquella de acogida;‎
  • tienen un buen conocimiento tanto de la propia cultura antropològica cuanto ‎de aquella de acogida;‎
  • han vivido y elaborado la experiencia de la inmigraciòn, sea personal sea ‎familiar hasta conseguir la regolarizaciòn de la propia posiciòn personal;
  • tienen una evidente capacidad relaccional;‎
  • tienen un pasado formativo de nivel medio alto o alto (diploma, ‎licenciatura)‎

la mayor parte de estos operadores ha también frecuentado cursos de ‎Formaciòn Profesional, generalmente después de haber realizado la actividad ‎profesional por un cierto período.‎
El proyecto organizado por la Cooperativa HELP y del cual el curso de ‎Formaciòn Profesional es un segmento, pretende contribuir a responder a una ‎doble exigencia:‎

-‎ enfocar la figura profesional de Mediador Cultural, sus funciones y las ‎características relevantes; esta actividad está en curso y se expresa a través ‎de la compilaciòn de un mòdulo elaborado por Italia Lavoro;‎

‎-‎ enfocar el recorrido formativo de base, es decir, el conjunto de contenidos ‎mínimos indispensables para hacer frente a la complexidad de las funciones ‎operativas que cualquier mediador cultural debe afrontar cada día.‎
Se ha hecho necesario, a falta de instrumentos formalizados, definir algunos ‎criterios de fondo para la selecciòn de las demandas. Estos criterios, en ‎realidad, corresponden al set de características de base que el M C debe poseer. ‎Se trata entonces de los requisitos de fondo para el inicio de una actividad ‎profesional de mediaciòn cultural.‎


Del mismo modo, los contenidos de la actividad formativa han sido definidos ‎puntando a identificar las informaciones imprescindibles y las competencias ‎necesarias para empezar la actividad como MC. Tras haber examinado diversas ‎experiencias a nivel internacional y haber entrevistado algunas decenas de ‎operadores, las áreas formativas han sido definidas en este modo:‎
  1. ‎elementos básicos de antropología cultural (cultura, negociaciòn de ‎conflictos, estereotipos y prejuicios, etc.)‎
  2. elementos avanzados de comunicaciòn interpersonal;‎
  3. ‎elementos básicos sobre la normativa internacional, europea e ‎italiana, privilegiando la normativa sobre inmigraciòn actualmente en ‎vigor; conocimiento de los servicios disponibles para las personas y ‎del paquete de derechos de ciudadanía asegurados por las normativas ‎vigentes y por los Tratados Internacionales;
  4. ‎elementos de historia del fenòmeno migratorio (los diversos tipos de ‎proyectos migratorios, las aspectativas, las fases de inserimiento, etc.);‎‎
  5. ‎conocimiento del área socio-cultural, o sea organizaciòn y disciplina ‎del sector (leyes sobre el trabajo; D. Lgs. 626/94; seguridad social; ‎etc.)‎;

Se ha considerado necesario afiancar, a las actividades teòricas, la ‎experiencia formativa del stage (tirocinio efectuado en estructuras ‎privadas o públicas, que operan en el sector de la inmigraciòn o en ‎servicios relaccionados).‎

2.‎ los objetivos formativos

La actividad formativa dirigida a adultos comporta la definiciòn de objetivos ‎formativos encuadrados sobre las potencialidades de los sujetos y que tengan en ‎cuenta los límites objetivos y subjetivos esistentes (tiempo, actividad laboral, ‎empeño familiar, etc.).‎
La individuaciòn del recorrido formativo consiente conducir la valoraciòn del éxito ‎formativo no tanto en relacciòn a criterios abstractos de “eficiencia y eficacia”, ‎cuanto a criterios de “superaciòn y reforzamiento”, más cercanos a los problemas ‎propios de la diversidad cultural.‎
La diversidad cultural, en efecto, presenta tres aspectos que influencian en manera ‎considerable el proceso formativo:‎

a) la raiz objetiva de la diversidad cultural (área antropològica-lingüística de ‎proveniencia, motivaciòn de la proveniencia, coyunturas personales);‎

b) la interpretaciòn subjetiva de la diversidad cultural ( la reacciòn del sujeto a los ‎propios límites y a la propia experiencia, que cambia de persona a persona y ‎presenta modalidades diferentes);‎
c) la interpretaciòn objetiva producida por el contexto ( la acciòn/reacciòn de la ‎sociedad local, de las instituciones, etc.) en términes de prejuicio, barrera, ‎obstáculo respecto a los parámetros clásicos de la antropología: edad, sexo, color ‎de la piel, vocaciòn religiosa, etc..

el “peso específico” de los tres factores varia de persona a persona. Objetivo ‎primario de la formaciòn se convierte entonces la superaciòn de las limitaciones ‎que definen las condiciones del punto de partida del inmigrado. El objetivo ‎formativo “puro”, que reguarda los contenidos específicos (conocimientos, ‎habilidades, competencias, etc.) se convierte en este modo en un instrumento del ‎objetivo primario: aprender el uso del paquete aplicativo Word por parte de sujetos ‎de lengua árabe, por ejemplo, se convierte en el inicio de un recorrido de ‎superaciòn de los límites (objetivos y subjetivos), indipendientemente de la ‎cantidad de informaciones que el cursista consigue almacenar en la memoria.‎
Sobre la base de esta debida premesa metodològica, el análisis de los casos que ha ‎sido conducido por el grupo de trabajo de los docentes sobre los tres aspectos ha ‎llevado a la definiciòn de 7 parámetros, que constituyen los objetivos de la ‎formaciòn.‎
Los 7 parámetros, en efecto, constituyen las “etapas” del recorrido de superaciòn ‎de la condiciòn limitativa verificada al punto de partida.‎

3.‎ los parámetros/objetivos
la condiciòn cotidiana del inmigrado está constituída por la batalla infinita que ‎debe sostener para obtener resultados que, para todos los demás, son escontados. ‎Es importante entender esta condiciòn. Por esto el recorrido formativo no puede ‎prescindir de la condiciòn del punto de partida que, antes que intelectual y mental, ‎es física y concreta.‎

3.1‎ socializar y dialogar con “otras” culturas
El isolamiento de salida, a menudo reforzado por la esperiencia que se desarrolla al ‎interno del núcleo familiar y del grupo étnico de pertenencia, comporta también ‎una socialidad fragmentaria. Para el inmigrado, por lo tanto, aceptar el confronto ‎cuotidiano con estraños representa siempre un pasaje problemático.‎
3.2‎ consolidar la confianza en los propios medios
la observaciòn de la propia diversidad lleva a muchos inmigrados a perder ‎progresivamente confianza en las propias potencialidades; las mismas instituciones ‎formativas, nacidas y construídas sobre conceptos de “normalidad” y de “media”, ‎acaban por confirmar esta actitud, porque ponen inevitablemente el acento sobre ‎las capacidades que faltan y no sobre las capacidades presentes. La participaciòn al ‎curso, para todos los participantes, ha comportado también el aceptar hacer una ‎apuesta sobre sí mismos.‎
3.3‎ aplicarse en el aprender con continuidad
el empeño formativo de 400 horas(268 horas de teoría/práctica y 132 horas de ‎stage) ha sido intenso y cuotidiano, sea durante las fases de las lecciones frontales ‎sea durante las fases de ejercitaciòn y de formaciòn a distancia (diálogos ‎telefònicos, apuntes de las lecciones, material de trabajo en soportes magnéticos y ‎òpticos, test de verificaciòn,etc.). la capacidad de confirmar cada día el empeño ‎asumido al inicio del curso y de superar el abatimiento (inevitable) generado por la ‎cantidad de nociones y de informaciones, ha constituído elemento de valutaciòn ‎relevante.‎
3.4‎ capacidad de trabajar con los demás
La socialidad y la capacidad de relacciòn de los individuos han sido metidas a la ‎prueba también mediante la formaciòn de grupos de trabajo, a los que han sido ‎asignados objetivos. Ha sido necesario que los alumnos aprendiesen las medidas ‎‎(de sí mismos y de los demás), interiorizando y aprendiendo a gestir las reglas de la ‎mediaciòn de los intereses comunes.‎
3.5‎ respetar horarios y objetivos asignados
‎La asignaciòn de tareas específicas y repartidas en el tiempo ha consentido a la ‎mayor parte de los alumnos adquirir buenos niveles de capacidad integrativa, poco ‎presentes en las fases iniciales del curso.‎
3.6‎ tener autonomía operativa en el trabajo
El paso sucesivo (no para todos alcanzble en la misma medida), ha consistido en el ‎meter a la prueba la capacidad de autonomía (capacidad de seleccionar y tomar ‎decisiones coherentes con los objetivos asignados). La autonomía constituye un ‎factor importante para el inserimiento laboral, ya que raramente los Mediadores ‎Culturales se encuentran integrados en grupos de trabajo o equipos ‎interdisciplinarios.‎
3.7‎ comprender la propia funciòn en el flujo de los servicios
para el Mediador Cultural es de vital importancia definir exactamente la propia ‎posiciòn en confronto del sistema en el que interviene. Hay riesgos de ‎interpretaciones erròneas, que reducen todo a la mera traducciòn lingüística, o que ‎tienden a transferir sobre la persona del MC el conjunto de las dificultades que ‎pertenecen a las organizaciones. Este trabajo, que va desarrollado en forma ‎negocial con todos los sujetos que forman parte del panorama cuotidiano, tiene la ‎finalidad de:‎
  1. reducir las aspectativas excesivas y redefinir las preocupaciones rispecto a los ‎diversos grados de dificultad de cada posiciòn (escuela, sanidad, cárcel,etc.);
  2. meter a la prueba las efectivas capacidades de relacciòn y negocialidad.‎

‎4 del recorrido individual a el mòdulo individual de valuaciòn‎

El recorrido formativo ha sido formalizado en el mòdulo individual que hemos ‎articulado así:‎

- en la primera columna aparecen los objetivos formativos;
‎- en la segunda columna (valuaciòn de ingreso) se señala el nivel evidenciado en los ‎participantes en las fases iniciales de la actividad ofrmativa, del modo en el que ha ‎sido sintetizado por el coordinamiento del curso;
- en la tercera columna (valuaciòn final) ha sido atribuído una puntuaciòn que ‎evidencia el resultado obtenido.‎

La escala de valuaciòn está compuesta por tres valores: 1=bajo, 2=medio, 3=alto. ‎En la base de ls columnas 2 y 3 han sido sintetizadas las medias (suma de cada ‎valor dividido por los 7 parámetros), para consentir una valuaciòn de conjunto en ‎términos de valor de salida y de valor incremental.‎
A continuaciòn viene mostrada un mòdulo típico, indicando parámetros genéricos, ‎para evidenciar el método de cálculo y las características informativas y valutativas ‎del instrumento adoptado.‎


Prototipo de aplicaciòn del esquema de valuaciòn ‎