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Un perfil profesional a partir de la experiencia en el ‎campo

Han pasado mas de 5 anos de la entrada en escena de la figura del ‎mediador cultural, después de los primeros cursos de formación; cursos ‎que eran dirigidos a la capacitación de un perfil profesional sobre la base ‎de las experiencias de otros países europeos, particularmente de aquella ‎francesa.‎

Creemos que esos cursos que se desarrollaban entre 200 y 700 ‎horas, contenían los temas fundamentales para preparar un mediador ‎que conociera el idioma italiano y perteneciera a la cultura de un grupo ‎étnico presente en el territorio italiano; o bien adquirir un conocimiento ‎básico de la antropología, de las normas y de las leyes italianas en los ‎diversos servicios sociales y de sanidad, siendo capaz de comunicar con ‎competencia tales conocimientos. ‎

Los primeros cursos eran la base de iniciación para hacer operativa ‎la figura del mediador, para formular una definición real del rol y sus ‎funciones y para delinear sus limites; Esto significa que eran un cuadro ‎de referencia capaz de definir y cualificar la figura profesional del ‎mediador cultural.‎

Han pasado cinco años desde el momento en que ha iniciado de ‎este camino (no hablo de la experiencia del norte que inicio algunos ‎años antes), camino con muchas dificultades dado que la figura del ‎mediador no ha sido aun reconocida. Ha sido un recorrido fatigoso en el ‎cual hemos encontrado muchos obstáculos y poca comprensión de parte ‎de las instituciones competentes en los diferentes servicios (por falta de ‎información y por los prejuicios de frente a los inmigrantes), pero ‎también de las mismas asociaciones que non han puesto a disposición ‎los espacios donde practicar nuestra profesión.‎
En el trascurso de estos cinco años, el trabajo practico del mediador ‎ha tenido un tiempo y un espacio de inserción y de experimentación; Ha ‎necesitado de una grande y variada modalidad de sensibilización en la ‎cual, se inicio con la observación capaz de comprender la sensibilidad de ‎los diferentes operadores empleados en las estructuras de servicios ‎sociales y de salud, hasta llegar a organizar los cursos de capacitación ‎para ellos.‎

Nosotros, los mediadores culturales con nuestro esfuerzo ‎profesional, con nuestras capacidades de obrar con pasión y buena ‎voluntad, hemos puesto en marcha las características propias de la ‎profesión del mediador cultural. Hemos, examinado todos los aspectos ‎técnicos del rol y los elementos fundamentales para intervenir ‎adecuadamente en los servicios. Así, con nuestra tenacidad y generosa ‎colaboración hemos un terreno capaz de ofrecer trabajo aumentando al ‎mismo tiempo la cualidad y la cantidad de las prestaciones.‎

Es por lo que hemos hecho que esperábamos, sea de las ‎asociaciones sea de las instituciones, mayor respeto de nuestros ‎derechos y mayor conocimiento y reconocimiento; en cambio hoy, ‎vivimos una realidad en la cual las instituciones, ciertos grupos y ciertas ‎personas (que piensan solo a sus propios interesases), están trabajando ‎al fin de sacarnos del campo adoptando la excusa de la cualificacion y de ‎la recualifucacion, creando en tal caso una situación critica que, según ‎mi parecer, no mejora la profesionalidad o las prestaciones de los ‎mediadores. Creo, edemas, que este modo de pensara de intereses ‎ideológicos, aumentan los obstáculos cuando la necesidad es en cambio, ‎aquella de armonizar los roles y encontrar un justo empalme entre las ‎mucha profesiones con el fin de favorecer una sociedad multiectnica y ‎multicultural.‎

Nosotros creemos que para ir hacia la interculturalidad en el modo ‎más sano y más preciso con un modelo di integración adecuado a las ‎necesidades de Italia, es indispensable proceder con relación a la ‎mediación cultural según los siguientes criterios:‎

Mayor reconocimiento del rol y mayores derechos y espacios para el ‎mediador que han trabajado en estos anos adquiriendo una gran ‎experiencia, ofreciendo a ellos mayores posibilidades de recalificación ‎adecuada a las carencias de los servicios.‎

Precisar la topología de los cursos de formación para los mediadores ‎culturales y para la interculturalidad, en los cuales los participantes ‎deberían pertenecer a grupos étnico-culturales presentes en Italia, dado ‎que ellos tienen una experiencia directa de la inmigración. Retengo en ‎efecto, sobre la base de mi experiencia formativa y de trabajo, que para ‎formar un mediador sirva por lo menos un curso de 500 horas o mejor ‎entre 500 y 1200 horas, que trate temas tales como la comunicación ‎interpersonal e intercultural dando algunas bases de antropología y de ‎psicología e informaciones acerca de las normativas y las leyes, de las ‎instituciones y de los servicios sociales y de salubridad.‎

Ayudar a los mediatores a organizarse en grupos o asociaciones, ‎creando un organismo en el ámbito nacional, regional y formar grupos ‎di acordó con los diversos sectores de servicios cada vez que sea ‎necesario.‎
Todo esto no significa che nosotros somos contra los cursos o los ‎estudios universitarios sobre intercultura e sobre mediación abiertos a ‎italianos y extranjeros. Estos estudios, como habíamos creído y dicho ‎anteriormente, son útiles e importantes para formar personal capaz di ‎gestionar o di dirigir la interculturalidad al interno de la sociedad y de ‎los servicios y para reforzar la cualidad profesional de mediadores, pero ‎es importante que estos (los cursos universitarios) non vengan ‎considerados criterios obligatorios para ejercitar la profesión del ‎mediador cultural. Así pensados tales escudos son un instrumento para ‎favorecer la armonía entre italianos e extranjeros o entre rol diversos ‎sin negare los derechos o los esfuerzos de cada uno, para ‎reencontrarnos juntos sobre calle del desarrollo di una sociedad mas ‎sana e más rica dalla e en la diversidad. ‎
Mejorare la profesionalidad de los mediadores no significa según ‎nosotros negar la posibilidad a los actuales mediatores extranjeros ‎continuar a trabajar sin discriminación, o crear mediadores de serie B e ‎de serie A. Mejorar el trabajo de la mediación no significa cancelare un ‎natural recorrido de reconocimiento (a mitad camino en Italia) de la ‎figura del mediador.‎
Los mediadores culturales piden a todas las instituciones italianas y ‎a las asociaciones de concentrar los esfuerzos para desarrollar un ‎modelo di integraciones libre del miedo de la diversidad y sin anteponer ‎la idea de la seguridad al fenómeno de la inmigración; Fenómeno a esto ‎punto internacional condicionado da una situación socio-económica a ‎nivel mundial que debe hacer cuentas con la distribución de los ‎recursos y del desarrollo entre el Norte y el Sur del mondo.‎

Il mediatore culturale

Roma 22-12-2002
Abdul Latif Al Saadi